Ciudadanos y gobierno electrónico: la orientación al ciudadano de los sitios Web municipales en Colombia
para la promoción de la participación

Aunque de acuerdo con la más reciente Encuesta de las Naciones Unidas sobre Gobierno Electrónico (United Nations, 2014), Uruguay y Chile ostentan los puestos de liderazgo en Sur América, Colombia sigue ocupando un lugar destacado en la región. Esta encuesta ubica al país en el puesto 50 del Ranking de 2014 con un ‘alto’ índice de desarrollo del gobierno electrónico por encima del promedio mundial y regional. Por su parte, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (2014) destaca en su segundo informe de Indicadores Sectoriales de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, “Avance de Colombia en la Sociedad de la Información”, que el 100% de las organizaciones
públicas tienen presencia en la red y ofrecen servicios en línea. En el mismo sentido, la mencionada Encuesta de las Naciones Unidas sobre Gobierno Electrónico (2014) resalta la existencia del Centro para la Innovación sobre el Desarrollo del Gobierno Electrónico en Colombia y el portal de transparencia del gobierno nacional denominado
Urna de Cristal, como experiencias destacadas en la región.

Una y otra demuestran la intención del gobierno colombiano de adelantar iniciativas de promoción del gobierno electrónico tanto a nivel nacional como subnacional.

Este creciente interés por promover estrategias de gobierno electrónico en Colombia se circunscribe a una tendencia global y a la expectativa general sobre las potencialidades derivadas de la adopción de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTICs) en los procesos gubernamentales. Parece haberse extendido la impresión generalizada de que estas herramientas, las NTICs y las innovaciones tecnológicas en general, suponen una transformación sustantiva de las relaciones Estado-sociedad en la medida en que permiten resolver muchos de sus problemas e incluso facilitar nuevas formas de gobierno más democrático y participativo. Helbig, Gil-García
y Ferro (2009) identifican que los defensores del gobierno electrónico “con frecuencia prometen el impacto de un mejor gobierno, incluyendo un incremento en la calidad de los servicios, ahorros en costos, una más amplia participación política, o políticas y programas más efectivos” (p. 89).

En el mismo sentido, Holzer, Melitski, Rho, y Schwester (2004) sostienen que “las TIC´s tienen el potencial de hacer que la participación ciudadana sea un elemento más dinámico del proceso. Además, no es raro encontrar aparejadas la implementación de NTICs con la idea de ‘buen gobierno’, ya que la provisión de información sobre el Estado y los asuntos públicos a través de estos canales, en últimas ayudaría a la transparencia, eficiencia,
legitimidad y gobernabilidad. Se asume entonces que el papel de internet y de las nuevas tecnologías plantean numerosos beneficios y que estos en muchos casos van más allá de la provisión de servicios en línea y la consulta a los ciudadanos sobre determinadas preferencias, se prevé que podría incrementar la participación y deliberación ciudadana sobre los asuntos públicos y con ello la posibilidad de un gobierno más eficaz, eficiente,
transparente y participativo. De allí que se plantee incluso una reconfiguración de las relaciones Estado–sociedad mucho más orientadas a los ciudadanos, con mayores dificultades para la centralización y el monopolio de la información y las decisiones en manos de pocas autoridades, y con la posibilidad de revitalizar las pretensiones de una mayor participación política directa. Pero por supuesto esta perspectiva ha encontrado quienes llamen la atención sobre las dificultades de alcanzar los beneficios esperados, bien por las condiciones estructurales
que condicionan el acceso, la accesibilidad y el uso apropiado de las NTICs –es decir de la denominada brecha digital (ver por ejemplo Hacker, Mason y Morgan, 2009; Helbig, Gil-García y Ferro, 2009; Rubaii-Barrett y Wise, 2006; 2008) – o bien por otros argumentos asociados al aprovechamiento de las herramientas, al interés de
los ciudadanos, entre otros (ver por ejemplo Carter y Belanger, 2004; Holzer, Melitski, Rho y Schwester, 2004; Jaeger, 2005; Mossberger y Jimenez, 2009).

Por ello, frente a un exceso de optimismo en las NTICs y un sobredimensionamiento de los potenciales beneficios de las mismas, se pretende un acercamiento renovado que problematice sus posibilidades, al tiempo que haga incidencia en el que creemos es el elemento principal: la ciudadanía. Y es que las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación son solo herramientas que ofrecen nuevos retos y potencialidades, pero que no obtienen por sí mismas los beneficios que se esperan de su aprovechamiento. Esto es, queda el reto más importante, la utilización y el uso adecuado de las mismas (García, 2005; Mossberger) Con esto en mente y considerando los avances de Colombia y su
intención de promocionar las NTICs y el gobierno electrónico en todos los niveles de gobierno, es importante sumar miradas al desarrollo de estos esfuerzos gubernamentales. Tales esfuerzos se han venido materializando desde hace varios años, en particular en los dos últimos periodos de gobierno podemos destacar, por un lado, el Plan Vive Digital, formulado en el año 2010 y por otro, el Decreto número 2573 de 2014 que desarrolla los objetivos de la estrategia de Gobierno en Línea, que es la que pone en marcha el gobierno electrónico en el país. Con esto se busca promover un Estado más eficiente a través del aprovechamiento de las Tecnologías de la Información y Comunicación.
La estrategia establece un Manual del Gobierno en Línea que está conformado por cuatro (4) componentes fundamentales que guían la implementación del e-government por parte de entidades del orden nacional y territorial, a saber: TIC para servicios, TIC para el gobierno abierto, TIC para la gestión, seguridad y privacidad de la información.

A partir de la definición de estos componentes fundamentales, el gobierno establece unas metas y etapas de implementación de acuerdo a la categoría de las entidades territoriales, se crea el índice de Gobierno Electrónico que mide los avances de la estrategia a nivel nacional y se generan herramientas transversales6 para el acompañamiento de las instituciones, entre ellas un mapa de ruta que establece los trámites y servicios que más necesitan los colombianos, y a la vez una asistencia para construir las páginas Web de las entidades. Lo más importante es que se establecen unos plazos dentro de los cuales las entidades nacionales y territoriales están obligadas a cumplir con las metas en un periodo de evaluación que empieza en el año 2015 y se extiende hasta el año 2020.

En este orden de cosas, la estrategia de Gobierno en Línea establece un horizonte de desarrollo con tres objetivos específicos y

6 Las ocho herramientas transversales que deben utilizar las entidades de orden nacional y territorial para la modernización de su gestión son: portal sí virtual, mapa de ruta, carpeta ciudadana,
autenticación, datos abiertos, innovación abierta, urna de cristal, y las plataformas web. acumulativos: prestar servicios en línea, una mejora en la gestión, un empoderamiento y una mayor confianza de los ciudadanos, todo lo cual debería conducir a construir un Estado más eficiente, más transparente y más participativo (Portal Gobierno en Línea, 2015)

7. La propia estrategia implementa un índice de gobierno en línea con el objetivo de adelantar un proceso de monitoreo y evaluación que muestra el estado del avance de las entidades en la implementación de la estrategia.
Concretamente el índice revisa el avance de la eficiencia electrónica, el gobierno abierto y los servicios, por lo que se sustenta en indicadores que revisan la implementación de las plataformas, la articulación con la gestión de procesos de las entidades y la provisión de información y consulta. Aun cuando el índice incorpora elementos
de participación ciudadana, este no es el objetivo del mismo. De allí que la mirada propuesta en este documento que se concentra en la revisión de la orientación al ciudadano para la promoción de la participación activa en condiciones de deliberación consciente, aporta una mirada complementaria a la ya implementada desde la estrategia.
Dados los avances que Colombia ha tenido y las potencialidades otorgadas a las NTICs, nuestra mirada se concentra únicamente en la dimensión de las potencialidades de promoción del compromiso y la participación ciudadana –algunos la llamarían incluso empoderamiento ciudadano– a partir de las herramientas de gobierno electrónico. Nuestro objetivo no es realizar una evaluación de la estrategia a partir de esta dimensión porque como hemos visto, ella se plantea como una meta en el mediano plazo. Por ello nuestra perspectiva entiende el compromiso y el empoderamiento desde el desarrollo de las capacidades deliberativas y de los espacios deliberativos de los asuntos públicos, lo que exige revisar los progresivos avances de la estrategia, pero no solo sobre los indicadores del propio índice, sino a la luz de los exigentes criterios del modelo deliberativo habermasiano. En este contexto, este trabajo revisa los avances realizados a nivel subnacional, en particular a nivel local. Para ello nos propusimos identificar la orientación al ciudadano de los sitios Web de los 32 municipios capitales de departamento en Colombia. A nuestro juicio este análisis Ciudadanos y gobierno electrónico: la orientación al ciudadano de los sitios Web municipales en Colombia para la promoción de la participación arroja una visión lo suficientemente rica como para percibir el avance progresivo en la implementación de la estrategia que sirve como una primera aproximación a nivel local en Colombia.

http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/univhumanistica/article/viewFile/13602/13265

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