Estamos viviendo lo que los expertos llaman la “industria 4.0”, un concepto acuñado en la Feria de Hannover de 2011. El término pretende describir una producción industrial en la que todos los productos y máquinas están interconectados entre sí digitalmente.

Durante los últimos 15 años, el advenimiento de internet ha supuesto un cambio que ha redefinido todo lo que nos rodea. En los próximos 10 años, la revolución del Internet de las Cosas cambiará drásticamente la producción, la energía, la agricultura, el transporte y los sectores más tradicionales de la economía y sociedad. Ante este inexorable cambio, se hace necesaria una regulación que vaya en consonancia con la disrupción que vivimos.

El IoT (Internet of Things, en inglés), es un concepto que nació en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), básicamente consiste en la idea de un mundo lleno de dispositivos totalmente interconectados. La Unión Europea, desde el 2005 lleva preparándose para la era del IoT, con el lanzamiento del plan i2010: Una sociedad de la información europea para el crecimiento y el empleo. El propósito era coordinar la acción de los Estados miembros en su convergencia digital y afrontar los desafíos que supone la nueva Sociedad de la Información.

Cómo IoT revoluciona seis objetos cotidianos
La regulación del Internet de las Cosas requiere la toma de decisiones tanto sobre los dispositivos que se conectan como sobre las redes y su seguridad, y sobre los datos asociados a los dispositivos. Aquí se presentan una serie de directivas relacionadas con el tema:

. La Directiva 2014/53/UE sobre la armonización de las legislaciones de los Estados miembros sobre la comercialización de equipos radioeléctricos. En ella, se pretende armonizar la legislación para la comercialización y la puesta en servicio en la Unión de equipos radioeléctricos. Se pone sobre relieve la convergencia del sector de las telecomunicaciones, el audiovisual y las tecnologías de la información (art. 47).

. El Reglamento General de Protección de Datos (GDPR por sus siglas en inglés), relacionado con el tratamiento de la privacidad y los datos personales. Actualiza dicha materia y pone de relieve la importancia de la economía digital y el tratamiento de los datos en función de los avances tecnológicos. Además, en 2014, el grupo de trabajo de las autoridades europeas de protección de datos, el llamado Grupo de Trabajo del Artículo 29 (WP29, por sus siglas en inglés), publicó una serie de opiniones en materia de seguridad, privacidad y protección de datos. En el documento se recomiendan una serie de medidas para los creadores de objetos inteligentes, como que deben salvaguardar los principios de privacidad por diseño y privacidad por defecto, o que los usuarios puedan ejercer el control de sus datos en cualquier momento según el principio de autodeterminación de los datos.

– La Directiva 2013/40/UE aborda el tema de la cibercriminalidad. En ella se establece una serie de normas mínimas para actuar mediante infracciones penales y sanciones aplicables en el ámbito penal. El amplio tema de la ciberseguridad se trata en la recientemente adoptada Directiva de Seguridad en Redes y Sistemas de Información (NIS, por sus siglas en inglés). El objetivo de dicha Directiva es establecer un nivel común de ciberseguridad en toda la UE, además de mejorar la coordinación de los Estados Miembros ante posibles ataques cibernéticos.

La Iniciativa de Comunidades Conectadas pretende impulsar infraestructuras que promuevan el desarrollo del IoT en las localidades menos desarrolladas. La iniciativa quiere incentivar el acceso a internet y la reducción de la brecha digital. Un paso previo para el pleno desarrollo global al IoT.

“Unión por la innovación de Europa 2020” es la medida de I+D para promover la financiación de la innovación a través de los Programas Marco de la Unión Europea.

Nuevos desafíos en 2017

Por supuesto, queda mucho por recorrer en materia legislativa ya que cada día la tecnología avanza más rápido. La titularidad de los datos no deja de ser un problema que trae consigo dolores de cabeza a reguladores, ingenieros, diseñadores y empresas de objetos inteligentes; ya que deben: garantizar mejor la privacidad, promover el consentimiento explícito de los usuarios, concretar las aplicaciones y las sanciones. Asimismo, la Unión Europea deberá lanzar nuevas medidas destinadas a impulsar las nuevas actividades económicas relacionadas con el IoT.

La legislación venidera tendrá que ser flexible y neutral en cuanto a la tecnología, así como tendrá que proporcionar un camino para las compañías para mejorar la protección de los usuarios. Además, no se pueden dejar atrás medidas que garanticen un mayor esfuerzo en áreas como el I+D, innovación, ciberseguridad e incentivos para lograr un futuro más tecnológico y conectado.

Hora de regular el Internet de las Cosas en la UE

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