En esta época inmersa en la tecnología mucho se ha escuchado hablar del cibercrimen, del ciberbullying y otros delitos informáticos, pero aún no se conoce qué es la violencia digital y cómo regular las herramientas respectivas.

Eduardo Rojas, presidente de la Fundación Redes, es uno de los creadores de este término y gestor de acciones para prevenir la violencia digital. El experto fue parte del X Foro de Organizaciones Sociales, organizado por Unitas, y habló con Página Siete para compartir diagnósticos y posibles soluciones a esta problemática global.

¿En qué consiste la violencia digital?
Cuando hablamos de cibercrimen, ciberbullying y los otros delitos informáticos nos referimos al uso que se le da a una máquina para vulnerar los derechos de las personas, la Policía investigará qué es lo que se encontró en esa máquina. La violencia digital no se centra en las máquinas, sino en las personas.

La Fundación Redes, en 2010, ha realizado varias publicaciones sobre violencia digital y ha anclado el término. Hace seis meses hemos tenido el reconocimiento de la Unión Europea porque usa este término para proteger a sus ciudadanos y hace como unos cinco meses la OEA ha asumido el trabajo que estamos haciendo para la defensa de los ciudadanos.

Pero en la violencia digital también se usa una máquina…
Si bien se usa una máquina y a través de ésta se transmite información, texto, audio y video, el fin de atención es la persona. El concepto de violencia digital está orientado a proteger el bien jurídico del patrimonio, el cibercrimen está orientado al patrimonio. No puedes defender a las personas defendiendo sus cosas. Hay un cambio total de enfoque y ese es el aporte que Bolivia ha realizado al crear este concepto.

¿Cómo se da la violencia digital en el mundo?
La violencia digital se da entre actores, gobiernos, empresas personas y organizaciones. Como se dio en 2014 cuando el Gobierno de Estados Unidos espió al Gobierno de Brasil. También hay violencia digital entre instituciones gubernamentales, gobiernos contra empresas, gobiernos contra personas y se puede tener acceso a toda la información. Pero también empresas contra gobiernos, empresas contra empresas , empresas contra personas a través de sus redes. Las personas contra los gobiernos con los hackers, personas contra empresas, personas contra personas cuando se usa la tecnología para cometer trata y tráfico, acoso, pornografía infantil. Sin hablar del crimen organizado que ya está empezando a utilizar tecnología.

¿Qué efectos causa este nuevo concepto?
Los principales efectos de violencia digital es el uso de la información y también la gestión de esa información, pero con fines comerciales, el daño es económico. Entonces, por ejemplo, en el caso de las empresas y los usuarios, nos convierten a los ciudadanos en base de datos móviles. Se lucra con la información, nos dejan de ver como ciudadanos y nos ven como consumidores. En el ámbito de las personas, hay una explosión de casos relacionados a la difamación, a las calumnias, casos de pornografía, pornografía infantil, vulneración de los derechos.

¿A dónde lleva todo esto?
Cuando todas las personas tenemos servicios de telecomunicaciones, celulares, lo que pasa es que se accede a una serie de fuentes de información y, lamentablemente, como no tenemos políticas educativas, estructurales, de comunicación, estamos creando ciudadanos consumidores que hacen este uso para jugar, para bajar videos, para ver pornografía y no se está integrando a la currícula de formación del ser humano.
Todas las personas han entrado al libre mercado digital, nos hemos convertido en consumidores y lo que pasa es que llega un bombardeo de información y eso psicológicamente entra en el inconsciente colectivo para creerse dueño de la verdad. Las personas tienen la información en la máquina, pero se llega no necesariamente a esa información fiable, no estamos desarrollando un cultura profunda.

Todo esto nos deja un imaginario aparente de información y la gente usa eso para crear nuevas valoraciones, cambia la valoración real de las cosas. Antes de decir si esto es bueno o malo, ahora todo vale y eso muestra una transformación profunda de la verdad. Desde el enfoque de derechos humanos, el acceso a la información está transformando la manera de valorar lo bueno y lo malo y todo vale.

¿Como sociedad entonces hemos dejado a un lado la realidad y vivimos en el ciberespacio?
El problema no se trata de promover el uso de la tecnología. Lo que pasa es que no hemos tenido la sensibilidad de conocer los procesos de información a los que habría que atender. Nos estamos perdiendo en el ciberespacio y hemos abandonado la realidad, la ciudadanía, el espacio público se va perdiendo y con la falta de educación es peor. Asimismo, no hemos encontrado indicador alguno que revele que una sola persona tenga una capacidad de retorno del uso inmediato de dinero. Se gasta en el celular, pero no recibo un peso a cambio. ¿Estamos creando una ciudadanía digital inteligente? No, la tendencia es generar un universo de consumidores de la violencia más profunda.

¿De qué manera se puede regular toda esta problemática?
Es sumamente complejo porque si hasta ahora hemos estado pataleando con problemas como la pobreza, la democracia, etcétera, es el mismo problema, pero en 3D. Lo que estamos advirtiendo es que las organizaciones sociales, políticas, ideológicas no están percatándose. No hay forma de regular el internet, la sociedad digital es un fenómeno transnacional en red, pero un Estado no tiene la injerencia.

La regulación no es la vía para esto, la vía parece ser la autoregulación, pero en el sentido de que todos los actores se pongan de acuerdo con otros para que el desarrollo de esta nueva sociedad digital global empiece a generar nuevas comprensiones del uso de la información de manera responsable.

El uso de las nuevas tecnologías está cambiando totalmente el imaginario cotidiano, no estamos encontrando políticas de respuesta, la regulación y autorregulación no es la llave. Hay que generar nuevos escenarios de diálogo, este paradigma nos va a obligar a repensar esta sociedad.

Hay que democratizar el acceso a los medios de comunicación, en este caso es que debemos democratizar la administración de las empresas de telecomunicaciones. Para poder equilibrar esta ciudadanía de información en el siglo XXI debemos cambiar ese patrón de volver al ciudadano un consumidor, tener el acceso a estas tecnologías, pero no como consumidor, sino como ciudadanos; se equilibrará la condición de servicios.

http://www.paginasiete.bo/seguridad/2016/11/13/eduardo-rojas-fundacion-redes-violencia-digital-genera-consumidores-ciudadanos-116809.html

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