Las modificaciones o alteraciones no autorizadas de un documento auténtico, por cambios parciales como adiciones, sustracciones, sustituciones, etc.

En términos grafotécnicos es un Falseado Documental o forjamiento. En este tipo de falsificación, se utiliza un documento autentico, el cual es modificado en alguno o algunos de sus componentes, con la finalidad de lograr una acreditación de identidad, utilizando elementos o documentos auténticos.

Es el caso, por ejemplo, de la sustitución de la fotografía en la cédula de identidad o en el pasaporte, donde todos los demás componentes son auténticos u originales, aquí se produce una sustitución o suplantación de identidad, pues los datos impresos en la cédula o pasaporte se corresponden con quien era su titular original, pero al cambiar la fotografía, esos datos son usados por el falsificador con uso de su rostro, por lo que un documento que era autentico deviene en falso por alteración de contenidos.

Documento Autentico de persona ficticia o inexistente.
Este tipo de documento de identidad falso, es quizás el más peligroso y el más privilegiado por los delincuentes, y en especial por los dedicados al lavado de dinero.

Se trata de un documento de fabricación o producción original y autentica, con todos los componentes originales y genuinos, presuntamente expedido por el organismo encargado de ello, pero que sin embargo, le acredita a una persona, una identidad falsa o que no le corresponde, o simplemente inexistente.

Esta situación, evidentemente se produce por impericia, o con la complicidad interna de funcionarios del ente que expide los documentos de identidad, obviamente, mediante el pago de sustanciosas cantidades de dinero por parte de los delincuentes, y en algunos casos, hasta por ignorancia de los funcionarios actuantes, que solo siguen ordenes superiores, y proceden a burlar, no seguir o simplemente ignorar los procedimientos de seguridad y normas de control implantados para la expedición del documentos de identidad.

La Cédula de Identidad como Partida de Nacimiento.

Como política de estado, en la casi totalidad de los países del mundo, para la expedición del documento que acredita la identidad de los ciudadanos, se requieren ser presentados previamente, diversos documentos e informaciones, que permitan conocer del nacimiento de ese individuo de manera biológica, es decir, de cual otro ser humano procede (madre, y en lo posible padre biológicos), donde se produjo ese nacimiento y quienes pueden aseverar la veracidad de esa información.

En este caso, no existe una partida o tarjeta de nacimiento, lo que existe es una cédula de identidad, mediante el cual surge a la vida civil una persona inexistente.

Identificación
Conozca a su cliente ¿pero en cual de sus identidades?

Ya las instituciones financieras acusan la potencial situación de que una misma persona natural, pero con dos o más identidades civiles, manejen cuentas en la misma institución bancaria, lo que obviamente, podría generar unos pitufos más activos y rendidores.

Si en labores de chequeo ordinario, se busca a una persona en los diversos registros o bases de datos disponibles, y se le consigue, se debe suponer, cuando mínimo, que esa persona existe, pues esta en la Oficina de Identificación, en la electoral, tiene otras cuentas bancarias y diversos instrumentos o productos financieros, la ubico en las empresas telefónicas, de electricidad, etc. y para empeorar el cuadro, no tiene antecedentes penales.

Así como se crean empresas fachadas o ficticias, también nos enfrentamos con el nacimiento de personas ficticias.

En muchos países del mundo, funcionarios de alta y media jerarquía, y bajo algún pretexto (labores de inteligencias, gestiones de alta política, misiones encubiertas, etc.) o simplemente aprovechando sus cargos y abusando del poder, logran que se les acredite dos, tres y hasta más documentos de identidad, con nombres distintos, con los cuales, no solo pueden entrar y salir de país sin llamar mucho la atención, sino abrir y movilizar diversas cuentas bancarias; como ya paso en Chile con Pinoche, y el caso de Vladimiro Montesinos del Perú.

Si el cuadro anterior muestra escenarios nada halagadores, el surgimiento de la banca on line viene a introducir elementos masivos de complicación; modernamente nos enfrentamos a una figura informática que esta causando verdaderos estragos en la sociedad y que ha obligado a tomar severas medidas de seguridad en los bancos y otras instituciones que utilizan la Internet en actividades comerciales, esta relativamente nueva modalidad es la que se conoce como Phishing.

Pescando (Phishing)
Phishing es un término informático con el cual se denomina a un tipo de delito encuadrado dentro del ámbito de las fraudes o estafas, y que se comete mediante el uso de un tipo de ingeniería social caracterizado por intentar adquirir información confidencial de forma fraudulenta (como puede ser número de cédula o pasaporte, una contraseña o información detallada sobre tarjetas de crédito, debito u otra información bancaria).

El estafador, conocido como phisher, se hace pasar por una persona o empresa de confianza en una aparente comunicación oficial electrónica, por lo común un correo electrónico, o algún sistema de mensajería instantánea o incluso utilizando también llamadas telefónicas a teléfonos fijos y ahora incorporando los celulares.

Dado el creciente número de denuncias de incidentes relacionados con el phishing se requieren métodos adicionales de protección y divulgación del esquema sobre el cual opera.

Se han realizado intentos con leyes que castigan la práctica, campañas para prevenir a los usuarios y con la aplicación de medidas técnicas a los programas.

El lavado de identidad es un severo problema que debe y tiene que ser atendido con extrema diligencia, su masificación es una de las herramientas más eficientes con la que disponen los delincuentes para cometer delitos de toda índole, y muy especialmente para lavar dinero.

Como Abogado, Experto Grafotécnico e Investigador Certificado de Fraudes, hemos sido reiterativos alertando sobre la urgente necesidad de capacitar y entrenar permanentemente a todo el personal que este vinculado con las actividades preventivas, en materia de seguridad documental, grafotécnica, reconocimientos de elementos de autenticidad o de signos de falsificación en documentos de identidad, fiduciarios, facturas, guías aduaneras y demás conjunto de documentos utilizados en la comisión de diversos delitos y especialmente en el lavado de dinero; pues aun cuando ello no elimina la posibilidad de ocurrencia del acto ilícito, con seguridad, si lo disminuye sensiblemente.

Las nuevas tecnologías así como las nuevas técnicas utilizadas por lo delincuentes, imponen la necesidad de una permanente actualización del conocimiento, competencias y destrezas, pues, lo aprendido hace dos o tres años, puede devenir hoy, en inútil o ineficiente.

Las empresas e instituciones, así como los profesionales que no se actualizan, corren el riesgo de ser victimas de delitos muy actualizados.

Resulta evidente pues, que cualquier buen programa de prevención y detección del lavado de dinero, debe considerar muy seria y severamente, el entrenamiento, la formación y capacitación permanente de los recursos humanos en materia de Seguridad Documental y Grafotécnica, pues en el lavado de dinero, como en la inmensa mayoría de los fraudes, siempre se producirán antes, durante o después, documentos falsos, que faciliten o permitan la comisión del delito, y/o permitan su ocultamiento, y nos enfrentamos hoy, al nacimiento de personas ficticias que portan documentos de identidad genuinos.

http://www.grafotecnica.net/index.php/bloc-de-opinion-y-doctrina/33-papeles/78-falsificacion-parcial-de-documentos-de-identidad.html

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