Resumen:
El trabajo colaborativo en red y el ciberactivismo son clave para la organización y hacer político de los movimientos sociales y de los partidos políticos del siglo XXI. Las herramientas tecnopolíticas de DRY y Equo constituyen dos ejemplos a estudiar.

Tal como lo advirtiera Castells a principio de siglo (2000, p. 12), «la mayor parte de los movimientos sociales y políticos del mundo de todas las tendencias utilizan Internet como una forma privilegiada de acción y de organización». En efecto, las redes sociales e Internet no solo han facilitado la libertad de información, sino también la libertad de expresión, de opinión y de asociación en el espacio virtual (Soengas, 2013, p. 148).

TIC al servicio del activismo social

La gran novedad en el activismo social de los defensores de los bienes públicos comunes es el creciente protagonismo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en los procesos de movilización social. En España, cabe situar la fecha de partida el 13 de marzo de 2004, dos días después del atentado terrorista en Atocha, cuando los ciudadanos recibimos SMS que incitaban a la movilización en la calle e indicaban: ‘PÁSALO’. Tan determinante fue este momento que Peña López (2013) lo considera el inicio de la desafección política de los ciudadanos respecto a la intención de voto que desde entonces muestran los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas.

El 15 de mayo de 2011 fue testigo de numerosos movimientos sociales en diferentes plazas españolas convocados a través de Internet. Como afirma Ferreras (2011, p. 3), «podemos considerar el movimiento 15M como un caso de ciberactivismo político en el que las TIC, en concreto las redes sociales, han sido fundamentales para organizar sus protestas y también para difundirlas». Micó y Casero-Ripollés (2014, p. 868) también an la utilización intensiva de la tecnología digital que ha hecho el 15M a través de sus propias redes sociales (N-1) y de las comerciales (Facebook y Twitter). Coincide Barranquero (2012, p. 378) en que en el campo de la comunicación, la novedad del 15M radica en el uso muy imaginativo de las redes sociales y otras TIC (blogs, correo electrónico, mensajes de telefonía móvil…) en la definición de su identidad y objetivos, la organización de sus acciones de lucha o su proyección a nivel nacional e internacional. De hecho, algunos analistas reclaman prudencia a la hora de valorar el papel de las redes en el origen y evolución de los acontecimientos del 15M para evitar su sobredimensionamiento o minimización (Romero, 2011, p. 1) y otros plantean una revisión de su alcance y potencialidad como elemento para la toma de conciencia y el empoderamiento ciudadano (García de Madariaga, 2011; Barranquero, 2012).

En el caso de los partidos políticos, Orihuela (2011) establece que estos «ganarán o perderán las elecciones con los medios sociales (no gracias a, ni por culpa de, sino con)». Además, quienes ganen tendrán que gobernar considerando «las nuevas tecnologías no como un medio más, sino como el reflejo organizativo de una nueva cultura política» (Gutiérrez-Rubí, 2008, p. 39).

Existen escasos trabajos de investigación que analicen el grado de acceso o apropiación social de las redes y son prácticamente nulos los que intentan delimitar los alcances de cada una de ellas por separado, distinguiendo entre el uso de las redes libres, federadas y autogestionadas -Elgg, Pynax, Crabgrass, Lorea- y las redes comerciales -Facebook, Twitter, Tuenti, YouTube- (Barranquero, 2012, p. 383).

Objetivos

Este trabajo se propone un doble objetivo. En primer lugar, ofrecer un análisis comparativo entre la forma de organización, gestión y participación en la red virtual Lorea, de Democracia Real Ya (DRY) -considerada promotora del movimiento 15M- y de Equo, partido político fundado en octubre de 2011 y que adquiere un fuerte impulso tras el 15M en España. Se plantea identificar los puntos de conexión en la organización -funcionamiento interno de los grupos de trabajo, el debate de temas, la toma de decisiones, el diseño y difusión de programas de acción y estrategias de participación- del movimiento social DRY (plataforma N-1) y del partido político Equo (Equomunidad).

En segundo lugar, se pretende profundizar en el estudio de la Equomunidad con el fin de intentar valorar el nivel de uso y apropiación que hacen los afiliados y simpatizantes del partido sobre esta red social en el debate y elaboración de su programa electoral. La elección de este caso responde a que la organización proporcionó el contacto de los usuarios para la realización de la encuesta y autorizó la difusión pública de los datos.

Ciberactivismo

El concepto ‘ciberactivismo’ recibe las más variadas definiciones y algunos autores lo consideran sinónimo de activismo digital, tecnopolítica y ciberpolítica. Fuentes (2007) utiliza de manera intercambiable los conceptos de activismo digital y ciberactivismo, centrando la atención en la protesta electrónica o e-protest, mientras Joyce (2010, p. 7) las considera campañas activistas si tienen un objetivo de cambio social o político y usan la tecnología digital. Para Schuschny (2009), un ciberactivista experimentado es capaz de utilizar las potencialidades de Internet para difundir un discurso y, con él, dotar a las personas de las herramientas y mecanismos necesarios para recuperar el poder monopolizado por las instituciones. Y a fin de que el activismo no reproduzca las estructuras de poder jerárquicas que cuestiona, debe reconfigurarse permanentemente de abajo arriba y de lo local a lo global frente a una estructuración globalista de arriba a abajo (Barandiaran, 2003, p. 9).

De Ugarte (2007, p. 14 y 29) concibe al ciberactivista como una enzima del proceso por el que la sociedad pasa de una organización jerárquica centralizada o descentralizada a redes distribuidas básicamente igualitarias, en las que puede alcanzar a otro con su mensaje. No existen filtros, todo conecta con todo. En esta línea, Rheingold (2002, p. 13) acuñó el término smart mobs (multitudes inteligentes) para referirse a aquellos «grupos de personas que emprenden movilizaciones colectivas -políticas, sociales, económicas- gracias a que un nuevo medio de comunicación posibilita otros modos de organización, a una escala novedosa entre personas que hasta entonces no podían coordinar tales movimientos». Con un reducido coste, estas multitudes inteligentes pueden llegar a construir identidades colectivas políticas con alto impacto; identidades madres o raíces que por su consistencia, viralidad o potencia pueden extenderse con mucha facilidad (Toret, 2013, p. 51).

Movimientos sociales y partidos políticos en el siglo XXI

Ejemplo de ello es el movimiento DRY, que canalizó sus acciones por medio de Facebook y que luego se trasladó a la red libre Lorea[1]. Lo mismo puede decirse de Equo durante la campaña electoral de 2011, la formación política con más seguidores en Facebook -más de 76.000- (Deltell, 2012, p. 6), y que en septiembre de 2011 presentó la comunidad virtual Equomunidad[2] con el objetivo de debatir el programa electoral, servir de punto de encuentro de todos los seguidores del proyecto y ser un instrumento de trabajo de los miembros de los distintos territorios.

Toret (2013, pp. 41-42) define la tecnopolítica como el uso táctico y estratégico de las herramientas digitales por identidades colectivas on line para la organización, comunicación y acción colectiva. Se refiere a prácticas colectivas que pueden darse o partir de Internet (ciberactivismo), pero que no acaban en ella, y propone como ejemplo la tecnopolítica del movimiento 15M, que se ha manifestado como una toma del espacio público físico, digital y mediático capaz de orientar acciones distribuidas tanto en las redes como en el espacio físico. En este caso, las redes no han servido únicamente para coordinar y tejer la acción colectiva, sino también para crear un impulso transformativo en diferentes grupos y sectores sociales. Este artículo comparte esta definición de tecnopolítica, si bien se centra en el análisis de su dimensión virtual y por ello focaliza el estudio en el ciberactivismo político que desarrollan tanto DRY como Equo.

DRY se autodefine como apartidista, asindical, pacífico, contrario a formar parte de cualquier ideología, pero no apolítico. Característica esta última que lo diferencia del movimiento 15M, que se autodefinió como transversal, inclusivo y apolítico aunque tecnológicamente organizado. Es decir, pese a que el 15M dice ser apolítico -cuestión que no compartimos por considerarlo un movimiento sociopolítico-, el uso de la tecnopolítica como forma de organización democrática supone, según Romero (2011, p. 3), la «entrada definitiva e irreversible en España de la tecnología como hecho político, como acción y no como hecho discursivo».

En esta línea, Castillejo y Semova (2012, p. 145) afirman que las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011 marcaron un punto crucial en el uso político de las redes sociales en España. Por un lado, porque las grandes formaciones (PP y PSOE) recurrían por primera vez a esta herramienta (abriendo cuentas en Twitter y Facebook) y, por otro, dada la influencia que alcanzaron los partidos minoritarios en la Red, obteniendo los mejores resultados electorales en su historia. Este es el caso de Equo, que en ese momento solo llevaba un año como formación y, sin presupuesto para una campaña electoral, diseñó su proyecto político apoyándose en las redes sociales. Utilizando herramientas que liberaron programadores de la campaña electoral de Obama, nace la Equomunidad.org, una comunidad virtual para debatir y elaborar su programa de forma colaborativa entre sus miembros.

Equo recurrió en Twitter a diversas iniciativas como, por ejemplo, #ReiniciaElDebate, en la que partidos minoritarios y el movimiento 15M denunciaron el bipartidismo del debate televisivo entre los líderes del PP y del PSOE y lograron convertirse en trending topic (Castillejo y Semova, 2012, p. 146). Deltell (2012, p. 3) considera a Equo como caso modélico de partido tecnológico debido a que: es una organización de nueva creación sin base social significativa previa; carece de presupuesto para su campaña electoral; no se le concedieron espacios gratuitos en los medios públicos y ninguno de los privados le ofreció cobertura significativa. Por lo tanto, Equo no tuvo más alternativa que el uso de herramientas tecnopolíticas, combinando el software libre, donde aloja la Equomunidad para su organización y trabajo colaborativo interno, y las redes comerciales Facebook, Twitter y YouTube para la difusión de su programa y de los eventos presenciales durante la campaña.

El caso de DRY es un ejemplo interesante de éxito de una campaña tecnopolítica, como construcción colectiva de canales y públicos que se fidelizaron a una identidad común y a un flujo de participación e información masivo. DRY incluyó movimientos sociales surgidos en los últimos años, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Estado del Malestar, Juventud Sin Futuro, etc., y participó en las intensas luchas en Internet contra la Ley Sinde bajo el nombre ‘No les votes’. Desde febrero a mayo de 2011, miles de personas anónimas se organizaron en un grupo en Facebook denominado ‘Plataforma de coordinación de grupos pro-movilización ciudadana’ y luego utilizaron Twitter, YouTube y Tuenti para extender el mensaje de la convocatoria del 15M. Esto favoreció la participación abierta y activa en espacios on line y presenciales en asambleas locales de quienes se conocían solo en Internet; «ese proceso interconectó un ciberterritorio y un geoterritorio, hibridándolos» (Toret, 2013, pp. 51-54).

En ambos casos se a la tesis de Earl y Kimport (2011) sobre las potencialidades que la web ofrece al activismo: la disminución drástica de los costes para crear, organizar y participar en las protestas y la menor necesidad de que los activistas estén físicamente cerca para actuar de manera conjunta.

Ciberactivismo, tecnopolítica, multitudes inteligentes, acción conectiva, redes distributivas, horizontalidad, asambleas, do it yourself del copyleft… son algunos de los conceptos teóricos que se han aplicado al análisis de los movimientos sociales, en particular tras el 15M. ¿Es posible que estos rasgos caractericen también a los nuevos partidos políticos?

La plataforma N-1 de DRY y la Equomunidad como herramientas tecnopolíticas de acción conectiva

Los movimientos sociales y partidos políticos del siglo XXI, como es el caso de DRY y de Equo, utilizan las redes como herramientas tecnopolíticas, es decir, como base instrumental y estratégica para la construcción de la política de la sociedad-red actual (Fernández, 2013, p. 9) e implementan un modo de acción colectiva basado en la organización y toma de decisiones para la acción en torno a estructuras descentralizadas, flexibles y horizontales. A nivel teórico, esto ha llevado al desarrollo de nuevos paradigmas y conceptos como el de acción conectiva (Lance y Segerberg, 2012).

Las TIC ofrecen la ventaja de transformar las audiencias pasivas en un público activo, formado por sujetos sociales con facultad de ejercitar sin intermediarios acciones comunicativas antes restringidas a partidos o empresas con grandes recursos (Haro y Sampedro, 2011). En palabras de García Canclini (2012, p. 12), los prosumidores han desdibujado las fronteras entre producción y consumo, sin que parezca que el «intercambio de roles y las parciales experiencias de alteración del orden tradicional de producción-circulación-consumo señalen el único sentido del cambio».

En este contexto, tanto Internet como los dispositivos móviles permiten ampliar y reforzar las relaciones sociales, creando identidades y pertenencia, comunidades virtuales de compromiso y trabajo en línea: «El capital informacional, el acceso, uso y apropiación de las TIC, es utilizado para reforzar el capital social y para generar comportamiento colectivo, de lo cual se deriva una importante correspondencia entre movilización social, TIC, capital social y capital informacional» (Candón, 2013a, p. 261).

Se puede asociar la idea de comunidad virtual a un grupo social interactuando en Internet. Las plataformas seleccionadas para el análisis, N-1 y la Equomunidad, son comunidades de creación on line que se diferencian de otros tipos de colectivos en red en la construcción colaborativa de recursos informacionales y de conocimiento. Se trata de comunidades productivas sobre la interacción entre individuos encaminada a la construcción de un recurso común (Fuster, 2011, p. 229). Entonces, se podría considerar a las plataformas N-1 y a la Equomunidad como parte del capital informacional que poseen DRY y Equo respectivamente.

A continuación se describe el sistema-red que sostiene ambas plataformas y la estructura organizativa y de gestión de las mismas, destacando sus principales características y analizando las semejanzas y diferencias entre ellas.

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https://telos.fundaciontelefonica.com/seccion=1288&idioma=es_ES&id=2015061812410002&activo=6.do

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