Nos pasa a todos: nos damos de baja de un correo electrónico de marketing no deseado, y unos días más tarde, otro mensaje de la misma empresa aparece en la bandeja de entrada. El comediante James Veitch convirtió esa frustración en algo banal, cuando un supermercado local se negó a aceptar un no por respuesta. Luego, sobrevino el catalizador lúdico.

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